Espacio:

Reserva del Cijara – MUP nº 09 “Las Navas y Puerto Lobo para Allá”

Grado de dificultad: Baja

Coordenadas: 39°17’58.0”N 4°47’26.9”W

Distancia: 1,69 kms

Desnivel: 77 m

Tiempo estimado andando: 0h50m

Tipo de Ruta: Lineal I/V

Inicio de la ruta:

La ruta parte desde las Boyerizas de Majadavieja, en el término municipal de Helechosa de los Montes. En la carretera que une las poblaciones de Helechosa y Villarta, a unos 8 kms desde el puente de Helechosa, junto a los alojamientos turísticos realizados sobre una antigua construcción dedicada a albergar los bueyes que participaron en los trabajos de forestación de los Montes Públicos de la zona.

Recorrido:

Ruta de ida y vuelta de corto recorrido, cuya única dificultad reside en que discurre por una senda que en algunos tramos transita entre zonas de piedra suelta. En todo caso no resulta peligrosa y está equipada con barandilla de madera en las zonas de más dificultad. Ruta ideada para practicar a pie.

La ruta transita junto a la garganta de los Acebos, a la que remonta por una senda prácticamente cubierta por la abundante vegetación de sus orillas. El final de la ruta lo marca un panel con el texto “Garganta de los Acebos” y cerca del mismo, tras una barandilla de madera, se localizan los pies de acebos que dan nombre a la garganta y a la ruta, auténticas estrellas de este entorno por la dificultad de hallar esta especie
(catalogada como vulnerable en Extremadura) en zonas tan meridionales.

Aunque consideremos este punto como final de ruta, con prudencia por la abundancia de piedra suelta, unos metros más arriba hay un último atril identificando a la vid silvestre, justo a los pies de una bonita cascada con la que el agua vence el escollo de los cantiles de cuarcita.

Valores:

Se trata de una ruta de carácter netamente botánico. Además de la vegetación propia de los
bosques de galería con álamos, fresnos y sauces, la ruta transita entre quejigos, majuelos, lentiscos, romeros, madroños, cornicabras, arraclanes, acebos, trepadoras como la vid silvestre y en primavera, las bellas flores de las peonías. También la ruta ofrece buenas posibilidades de observar aves forestales como mitos, herrerillos, petirrojos, picos picapinos y oropéndolas, e incluso pequeños mamíferos como comadrejas, garduñas o ginetas. La presencia de agua y la frescura de la sombreada garganta es un atractivo adicional para realizar esta ruta en los meses de estío.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario