Cada verano, los incendios forestales vuelven a ocupar titulares. Se habla de altas temperaturas, sequía, viento y acumulación de vegetación seca. Pero hay una parte de la prevención que muchas veces pasa más desapercibida: el papel del pastoreo.
Las ovejas y las cabras, cuando pastan en montes, dehesas y zonas rurales, ayudan a reducir parte de la vegetación que puede actuar como combustible en caso de incendio. No eliminan el riesgo, pero sí contribuyen a mantener el terreno más limpio y menos cargado de materia vegetal.
¿Qué significa que actúan como cortafuegos?
Cuando un rebaño pasta, consume hierba, brotes, hojas y parte del matorral. Esa actividad reduce la cantidad de vegetación seca que se acumula en determinadas zonas.
En la práctica, esto puede ayudar a que el fuego encuentre menos material para avanzar con rapidez. Por eso se habla del pastoreo como una herramienta de prevención natural, especialmente en áreas forestales, caminos, franjas de seguridad o paisajes donde la vegetación crece sin mantenimiento.
No se trata de sustituir otras medidas contra incendios, sino de sumar una herramienta más.
Un trabajo silencioso durante todo el año
La prevención de incendios no empieza cuando llega agosto. Empieza mucho antes.
El pastoreo mantiene el territorio activo durante todo el año. Los rebaños se mueven, aprovechan pastos que muchas veces no tienen otro uso agrícola y ayudan a conservar paisajes que, sin actividad ganadera, podrían abandonarse con más facilidad.
Ese abandono es uno de los grandes problemas en muchas zonas rurales. Cuando el campo deja de trabajarse, la vegetación crece sin control y el monte acumula más combustible.
Ovejas, cabras y territorio
Las ovejas y las cabras no tienen exactamente el mismo comportamiento. Las ovejas suelen aprovechar muy bien los pastos y las herbáceas, mientras que las cabras también consumen más brotes y matorral. Por eso, en muchos entornos, la presencia combinada de ovino y caprino puede ser especialmente útil.
Además, esta ganadería está muy ligada a zonas donde otros usos agrícolas son más difíciles. Montes, pastos naturales, áreas de pendiente o terrenos menos productivos pueden mantenerse vivos gracias a los rebaños.
Consumir también conecta con el paisaje
Cuando hablamos de cordero y cabrito, no hablamos solo de un producto. También hablamos de un sistema que mantiene actividad en el medio rural.
El consumo de carne de ovino y caprino ayuda a sostener una ganadería que cumple una función en el territorio: conserva paisajes, mantiene empleo rural y contribuye a reducir el riesgo de incendios mediante el pastoreo.
En verano, cuando el fuego vuelve a estar en boca de todos, merece la pena recordar que hay soluciones que llevan siglos funcionando. A veces, la prevención también pasa por algo tan sencillo como un rebaño haciendo su trabajo en el campo.



