En Navidad solemos pensar en grandes platos principales, pero los entrantes también pueden marcar la diferencia. Y el cordero o el cabrito pueden funcionar muy bien en pequeñas elaboraciones pensadas para compartir.
No hace falta preparar una receta complicada. Con cortes adecuados, sobras bien aprovechadas o formatos pequeños, se pueden hacer entrantes originales, sabrosos y fáciles de servir.
Croquetas de cordero
Las croquetas son una forma muy sencilla de introducir el cordero en un menú navideño. Se pueden preparar con carne de cordero guisada, asada o desmigada.
La clave está en que el relleno quede meloso y con sabor, pero sin ser pesado. Funcionan muy bien como entrante porque se pueden dejar preparadas con antelación y freír justo antes de servir.
Además, permiten aprovechar carne de otras elaboraciones, algo muy práctico en estas fechas.
Mini bocados tipo Paquito
El formato bocadillo también puede adaptarse a Navidad. En lugar de preparar un Paquito grande, se pueden hacer versiones pequeñas con panecillos, molletes mini o pan tipo brioche.
Basta con combinar carne de cordero desmigada o fileteada con una salsa sencilla, verduras asadas o cebolla caramelizada. El resultado es un entrante cómodo, fácil de coger con la mano y perfecto para una mesa informal.
Brochetas de cordero
Las brochetas son otra opción muy práctica. Se pueden preparar con dados de cordero marinados con aceite de oliva, ajo, limón, romero o tomillo.
Después solo hay que cocinarlas a la plancha, al horno o en airfryer. Se sirven en pequeñas porciones y combinan bien con una salsa de yogur, una crema de verduras o una ensalada fresca.
Son una buena alternativa si se busca un entrante caliente sin complicar demasiado la cocina.
Tostas con cordero desmigado
Las tostas permiten montar un entrante rápido con buena presentación. Se puede usar pan crujiente, una base de crema de queso suave, hummus, puré de berenjena o verduras asadas, y añadir encima cordero desmigado.
También funcionan bien con cabrito si se ha preparado previamente al horno o guisado. La idea es usar poca cantidad, pero con mucho sabor.
Las tostas permiten montar un entrante rápido con buena presentación. Se puede usar pan crujiente, una base de crema de queso suave, hummus, puré de berenjena o verduras asadas, y añadir encima cordero desmigado.
También funcionan bien con cabrito si se ha preparado previamente al horno o guisado. La idea es usar poca cantidad, pero con mucho sabor.
Empanadillas o saquitos
Otra opción fácil son las empanadillas rellenas de cordero o cabrito. Se pueden preparar con masa comprada y un relleno sencillo de carne picada o desmigada, cebolla, especias suaves y alguna verdura.
Se hornean en pocos minutos y pueden servirse como entrante individual. También son cómodas para cenas con muchos invitados, porque se pueden preparar antes y calentar en el último momento.
Navidad sin complicarse más de la cuenta
El cordero y el cabrito no tienen por qué aparecer solo como plato principal. También pueden estar presentes en entrantes pequeños, fáciles y pensados para compartir.
La clave está en usar formatos sencillos: croquetas, tostas, brochetas, mini bocadillos o empanadillas. Son recetas que permiten sorprender sin pasar todo el día en la cocina.
Porque en Navidad, muchas veces, lo que mejor funciona es eso: platos fáciles, buenos ingredientes y una mesa en la que apetece quedarse.



