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Campaña · 30/01/2017
El nacimiento de los corderos, ¿cómo ayuda el pastor?

Sin pastor no hay corderos. El trabajo que realizan estos hombres de campo es fundamental para que en nuestras carnicerías de confianza encontremos carne de cordero durante todo el año. Un manjar que podremos disfrutar en nuestras casas y con el que nos regalaremos el paladar y los sentidos, pero que no habría llegado hasta allí de no ser por los pastores. Hoy queremos rendir homenaje a la denodada labor de estos expertos en el cuidado de ovejas y carneros y cómo al hacerlo consiguen que se produzca el milagro, el nacimiento de los corderos. ¡Va por ellos!

nacimiento corderoEl trabajo del pastor tiene muchas y diferentes tareas. Si tienes la oportunidad de hablar con un profesional de la cría del cordero te dirá que no hay dos días iguales, cada estación tiene sus tareas,  y como ocurre en casi todas las profesiones, hay picos de mucho trabajo y momentos más relajados. Uno de esos picos de trabajo se produce con el nacimiento de los corderos.

El celo y la monta, el trabajo previo al nacimiento de los corderos.

Antaño la “paridera”, nombre que recibe la época en la que nacen los corderos,  sólo se producía una vez al año y todas las ovejas se ponían a parir al mismo tiempo, de noviembre a enero. Sin embargo, la demanda de carne de cordero actual se extiende durante todo el año.  Esta es la razón por la que hoy en día se emplean técnicas modernas de reproducción. Con ellas, los pastores pueden organizar distintas parideras a lo largo del año. Aproximadamente  tres, aunque se siguen criterios distintos en las diferentes explotaciones, dependiendo de los objetivos de ganaderos y cooperativas.

Cuando el celo se produce de forma natural, la cubrición o monta es sencilla. Aunque el trabajo del pastor pasa por controlar que todo transcurra adecuadamente y siguiendo los cauces oportunos, las propias ovejas saben “organizarse” sin demasiad dificultad.

En la “monta controlada” el trabajo para el pastor es mucho mayor. Para ello, los machos, ataviados de unos faldones, cubrirán a las ovejas de forma individual, por eso este proceso necesita la intervención directa del pastor. “Coloca la oveja, retira la oveja y vuelve a por otra”. Todo esto, teniendo en cuenta que un macho puede realizar sólo tres montas a lo largo del día y no todas de seguido. Esto requiere un gran esfuerzo físico y en muchos casos, con rebaños grandes, la ayuda de otros pastores.

La paridera y la cría.

De manera natural, las ovejas paren en los meses de invierno. El rebaño ha pasado todo el verano alimentándose a placer en los pastos y continúa haciéndolo durante todo el otoño, con lo que cuando llegan los meses de inviernos, las ovejas están gordas y fuertes para soportar los rigores del frío y la paridera.

La gestación de las ovejas dura entre 145 a 153 días, es decir, aproximadamente 5 meses. Generalmente, el nacimiento de los corderos se produce sin mayores complicaciones. Sin embargo, en algunas ocasiones  surgen los problemas y de no intervenir el pastor, la vida de ambos animales correría peligro. No queda otro remedio que enfundarse los guantes  y  ponerse manos a la obra. Nuca mejor dicho, ya que el pastor debe meter sus manos dentro del animal y voltear al corderito hasta colocarlo e incluso tirar de él, si fuera necesario, hasta que nazca.

Enseguida la oveja y el cordero, en perfecto estado ambos, continúan con sus vidas. Uno mamando y la otra dando de mamar y así estarán aproximadamente tres meses hasta que acabe la época de cría. En este tiempo el trabajo del pastor es llenar de cereal y alfalfa los pesebres en los que están apartadas las ovejas paridas, ellas no salen a los pastos.

Durante el tiempo que dura la cría, el pastor debe realizar otra importante labor: la de seleccionar a las futuras corderas paridoras. El trabajo del pastor, en esta ocasión, consistirá en  fijarse minuciosamente en las características de las corderas. Uno de los criterios es su belleza. No, no se trata de ganar un concurso, hablamos más bien de proporciones, capacidad física, fortaleza y predisposición natural para ser buenas madres y parir muchos y ricos corderos. Por ejemplo, las crías de aquellas ovejas que tienen partos dobles, tendrán muchas más probabilidades de encontrarse entre las escogidas para ser las madres de la próxima generación de corderos.

Crecerán ayudadas por el pastor que se marcha por el camino mientras se escuchan los validos de los corderos recién nacidos.

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