Porque es sabroso, versátil y más accesible de lo que crees.
Durante años, el cordero ha sido sinónimo de celebraciones. Pero limitar su consumo a momentos puntuales es desaprovechar todo lo que puede ofrecer. Aquí te damos cinco razones de peso para incluirlo más en tu día a día:
1. Porque hay muchos cortes más allá del asado
Pierna y paletilla están geniales para celebraciones, pero hay vida (¡y mucha!) más allá: carne picada, cuello, falda, chuletas… Cortes que se cocinan rápido y son ideales para el día a día. Perfectos para albóndigas, estofados, salteados o platos al horno que no te roban tiempo.
2. Porque es muy versátil en la cocina
El cordero combina con ingredientes y sabores de muchas culturas. Puedes prepararlo estilo tradicional o darle un giro más actual con especias, verduras de temporada, arroces, pastas o pan. ¿Tacos? ¿Curry? ¿Wok? También funciona.
3. Porque se conserva muy bien
Tanto cocinado como crudo, el cordero es una carne que soporta bien la congelación. Esto permite comprar una vez y planificar para varias semanas, sin desperdicios y sin improvisar cada día.
4. Porque apoya un modelo de producción sostenible
La carne de cordero criada en ganadería extensiva cuida del entorno: ayuda a prevenir incendios, favorece la biodiversidad y da vida al medio rural. Comer cordero de origen nacional es también una forma de consumir con responsabilidad.
5. Porque está buenísimo
No hay que darle muchas vueltas. El cordero tiene un sabor único, es jugoso y hace que hasta la receta más sencilla parezca especial. ¿Hace falta decir más?
Disfrutar del cordero todo el año es fácil si sabes cómo. No necesitas una excusa: solo un buen producto y ganas de variar tu menú habitual.



